
Fuimos creciendo progresivamente. El mejor síntoma de que el trabajo daba sus frutos fue que todos volvíamos año tras año, dando lo mejor de nosotros. Veíamos que el trabajo merecía la pena. Mejoramos los procesos para brindar una mejor atención. Al poco tiempo decidimos sumar una pata más al proyecto: la de tratar de echar una mano a algunos colegios de las zonas a las que acudíamos. El trabajo en campo, nos permitía conocer las necesidades de la zona para así poder atender las peticiones directas de los centros de salud y educativos que visitábamos.






